Onefootball
Daniel Cadena Jordan

✍️Menos es más


La pandemia expuso lo frágil que son los planes y lo saturado que está el calendario.

Una emergencia de salud no debería exigir demasiado reacomodo. Las cosas cuando deben parar, deben parar. Pero un sinfín de compromisos comerciales, aquellos que pagan por absolutamente todo lo que amamos y adoramos del fútbol, siguen siendo prioridad, y una que no se puede eludir. Sin dinero no hay espectáculo, sino clubes jugándose la existencia post-coronavirus.

Sin embargo, lo que parece incomprensible es el cada vez más exigente panorama para un futbolista de primer nivel. Más torneos de clubes, pretemporadas más extensas, más amistosos de selección, más, más, siempre más.

Es cierto, que la medicina deportiva ha permitido convertir procedimientos que antes acababan carreras en soluciones mucho más llevaderas: Un ligamento cruzado es cada vez más rápido de sanar, como tantas otras lesiones. También es cierto que dichos avances han prolongado la vida activa de un futbolista profesional, así como redibujado las curvas de evolución de forma, siendo ahora común estar a plenitud a los 31 años, edad que antes significaba el comienzo del final.

Pero también lo es que el propósito de dichos avances en la medicina no es de permitir explotar más y más a los deportistas, sino de evitar que ellos se lesiones cada vez menos.

Si la pandemia nos hace apreciar el desbarate que se convierte una temporada de fútbol a causa de todos los compromisos que se deben mover, también debe apreciarse que, a fuego lento, el calendario cada vez más brutal de un futbolista profesional exige de su cuerpo cargas inhumanas.

Algo debe ceder, y no debería ser la salud.